Flora de Canaima un paraíso de exuberante vegetación

La flora de Canaima es una maravillosa muestra de belleza de la diversidad de la naturaleza gracias a que el Parque Nacional Canaima posee una gran diversidad geográfica acentuada por su variedad climática, diferentes pisos altitudinales y abundantes fuentes de agua, que la convierten en un verdadero paraíso de exuberante vegetación.

Lo más característico de la flora de Canaima son sus bosques selváticos y extensas sabanas, donde podemos observar ríos bordeados por bosques de galería, sabanas con densos morichales y la singular vegetación de los tepuyes. Por las mismas razones, los bosques y selvas rebosan con una flora bastante heterogénea, donde sobresalen coloridas orquídeas y bromelias, que por siglos han atraído la curiosidad de expertos botánicos de todo el mundo.

En aislamiento en que se encuentran los tepuyes, aunado a la diferencia de altura con relación a la sabana, ha provocado que en sus cumbres se produzca un alto grado de endemismo, ya que allí proliferan numerosas especies que no se encuentran en ningún otro lugar. El tepuy es una clase de mesetas especialmente abruptas, con paredes verticales y cimas muy planas.

Solo en La Gran Sabana existen más de 300 especies endémicas. Muchas especies se han tenido que adaptar a las condiciones especiales imperantes en las cimas, donde las posibilidades para que la vida prospere son escasas, obligando a estas especies a una lenta evolución a lo largo de millones de años.

Entre las especies más enigmáticas de la flora de Canaima, que habitan en la delgada capa de suelo que se asienta directamente sobre la roca madre, se distinguen varias plantas carnívoras que se alimentan de insectos. Algunas de estas especies incluyen a la Heliamphora nutans, la Drosera roraimae y la Utricularia quelchii.

Otras especies que embellecen estos lugares con sus colores y formas son: la Gongylolepis pendunculata, la Chimantaea mirabilis, la Stegolepis guianensis y la Brocchinea redicta, entre otras.